SABADO 16 DE ENERO - 22:00 HS - PATINODROMO MAR DEL PLATA (Luis Angel Firpo y 12 de Octubre) / ENTRADAS EN VENTA: LOCURAS MDP (Peatonal San Martín 2339), ONCE, FLORES (Bs As) y en el Patinódromo el dí
SABADO 24 DE ENERO - PUERTA 17:00 HS - AERODROMO DE PUNILLA / ENTRADAS EN VENTA: EDEN / LOCURAS
Así se llamó la presentación de la mejor banda new metal cordobesa: ROKO. El viernes pasado vibró el abasto desde Captain Blue. ¿Te lo perdiste?

Y cayó la noche del viernes siete. Era perfecta: veinte y pico de temperatura, un vientito de verano que motivaba a tener un vaso fresco en la mano. Por supuesto, no hay viernes de verano sin cerveza, y no hay Captain Blue sin buena música. En este lugar, se sabía, la temperatura iba a aumentar, no por el calentamiento global, sino por las poderosas vibraciones de ROKO y el pogo de sus seguidores.
La cita fue cerca de la media noche. Con un invitado especial que no sólo dio el inicio, sino que acompaño a la banda hasta que terminó el recital. Las luces rojas iluminaban el escenario mientras la gente caía. La puerta principal estaba entreabierta, desde adentro se vislumbraba la cola para la entrada, cada vez más gente. A medida que llegaban se acomodaban en los escalones de Captain, esperando escuchar la banda local de rock más poderosa. Graficas de la ROKO en el fondo del escenario formaban como una bandera, esa que lucha contra la desigualdad y la injusticia social; esa que lucha contra los prejuicios sociales, esa que llamó a la noche “Prisioneros de Esperanza”.
De esta forma ROKO se presento en Captain Blue este viernes junto a Manuel Mansilla. El show fue impresionante. Comenzó alrededor de la una y media de la mañana. El lugar estaba repleto de gente, de personas, de seguidores, de amigos. La heterogeneidad sorprendía, pero a la vez mostraba lo que justamente la banda quiere transmitir: la unión, la energía y la audacia de nuestra generación, más allá de las diferencias. “Prisioneros de Esperanza” es un viaje que nos ayuda a descubrir y a recuperar nuestro presente y futuro a través de los valores, en un contexto de mucha intranquilidad, por lo económico, por la corrupción, la insensibilidad, el individualismo y más.
Entre la gente se veía un pedazo de colchón, al menos así se presentó. Luís (de la mano, o en la mano, de Manuel Mansilla) fue quién abrió el espectáculo. Este títere oriundo de Buenos Aires, comenzó bailando al ritmo de Fatboy Slim, se hizo de amigos en la muchedumbre y nos hizo reír a más de uno con su "¿todo bien loco?", o quizá hablando de la novia que acababa de conocer... la cuál era su, supuesta, alma gemela. Aumentaba el calor, los nervios y la ansiedad por escuchar a la banda se sentían en el aire, pero por suerte Luis y Manu estaban ahí. Al subir al escenario, seguían sus peleas que comenzaron en la muchedumbre. Más allá de esto, Manuel nos aconsejó “Algunas personas nacen siendo, otras... lo vamos descubriendo, como el y yo... que por suerte nos encontramos”.
Y así comenzó el show, con risas pero también con arte y enseñanza. El hilo conductor de la esperanza no se perdía ni un segundo, mas allá de estar prisioneros, en esta noche nos ayudaron a desatarnos.
Innegable el comienzo poderoso de ROKO en el escenario, en el lugar, en la gente; energía que siempre mantuvieron a lo largo de la noche.
La sucesión de temas fue la siguiente: "M. Jackson", "Sin ver la luz", "Me fui quedando solo", "Muñecotes", "Alta traición", "Igualdad" y "Globalización".
De un momento a otro, el hijo de un colchón y una almohada volvió, dando descanso así a la banda, para que luego retomen con toda la fuerza de los temas: "Puedo ver", "Destrozo interior", "Tirano" (cover de “NoTeVaaGustar”), "En tus brazos", "Derecho a réplica", "Quisiera", "Sólo queda morir", "Donde nunca muero", "Resistencia", "Lastimado", "Pobre los pobres" y "no te conozco".
Esta ronda comenzó alrededor de las 2.30 de la mañana, quizá un poquito más. El clima de la noche era infernal, pero de la energía que brotaba de la banda y de la gente. Transcurría la madrugada y en aquel lugar del abasto temblaba el piso por las palmas que ansiosas golpeaban el suelo, para que luego las piernas impulsaran el cuerpo y formaran el pogo ROKO.
Casi las cuatro de la mañana, todos en el fondo sabíamos que esto llegaría, como todo en la vida. La palabra “y así nos despedimos” de Marcelo Nieva (cantante) convertía esa energía infernal en una realidad de la noche, llegaba la retirada de ROKO. Por supuesto acompañados por Manu Masilla y Luis; en el escenario las luces estaban descontroladas, la gente abajo no paraba de saltar y cantar. Un final con broche de oro: el clima, la personas, la música, el lugar, la banda en sí. Restaba pensar en el próximo show, averiguar la siguiente fecha, e ir.
Lo que no se terminó fue el mensaje, uno de los objetivos de esta banda de metal extremo. Su voz se escuchó, su proclama de acción se vivió, no sólo fue un momento de distracción – y qué momento! – sino también la noche, toda en sí, transmitió el mensaje que ellos esperaban transmitir... no nos quedemos con los brazos cruzados, no seamos simples espectadores pasivos de esta sociedad globalizada. El cometido fue cumplido, al menos en esta persona que escribe, y uno... ya es mucho, luego se sumaran más. Felicitaciones ROKO!
Matías Mana